Hace varios años que Dios levantó este ministerio en medio nuestro. Un ministerio de sanidad Interior que ha sido unas de las claves del crecimiento sano y constante. Comenzó sanando nuestras vidas y luego nos permitió ser instrumentos en sus manos para sanar a otros.
Este ministerio pone de manifiesto las características del Ministerio de Jesucristo,"...dar buenas nuevas, sanar a los quebrantados de corazón, pregonar libertad a los cautivos, vista a los ciegos, libertad a los oprimidos...(Lc.4:18-19).
Para alcanzar salvación no hay nada fuera de la Cruz de Cristo.
El día que tenemos un encuentro personal con Él, su espíritu comienza en nosotros un proceso que habrá de perdurar toda la vida. Si bien es cierto que cuando tenemos un encuentro con Cristo todo es perdonado, no necesariamente todo está sanado. Hay vivencias que tienen que ver con nuestra historia, con nuestro pasado, que han quedado grabadas en nuestra alma y estas huellas nos condicionan en el presente. Todo esto deja su marca, su sello y con el tiempo comienza a generar un paulatino molestar en el interior.
Dios quiere sanarnos de todo aquello que nos impide crecer espiritualmente y acceder a la vida abundante que El promete (Jn.10:10).
Únicamente a través de Jesucristo somos salvos, pero también todos necesitamos ser sanados por Él.
A través de estos años Dios nos ha permitido ministrar a muchos de sus hijos. En la Iglesia de Plottier, cientos de personas que se han ido sumando, también a varias Iglesias en nuestro país, en países vecinos y numerosas iglesias de España y Portugal.
Más de 4000 personas ministradas por este ministerio, sanados por Jesucristo.
Este ministerio pone de manifiesto las características del Ministerio de Jesucristo,"...dar buenas nuevas, sanar a los quebrantados de corazón, pregonar libertad a los cautivos, vista a los ciegos, libertad a los oprimidos...(Lc.4:18-19).
Para alcanzar salvación no hay nada fuera de la Cruz de Cristo.
El día que tenemos un encuentro personal con Él, su espíritu comienza en nosotros un proceso que habrá de perdurar toda la vida. Si bien es cierto que cuando tenemos un encuentro con Cristo todo es perdonado, no necesariamente todo está sanado. Hay vivencias que tienen que ver con nuestra historia, con nuestro pasado, que han quedado grabadas en nuestra alma y estas huellas nos condicionan en el presente. Todo esto deja su marca, su sello y con el tiempo comienza a generar un paulatino molestar en el interior.
Dios quiere sanarnos de todo aquello que nos impide crecer espiritualmente y acceder a la vida abundante que El promete (Jn.10:10).
Únicamente a través de Jesucristo somos salvos, pero también todos necesitamos ser sanados por Él.
A través de estos años Dios nos ha permitido ministrar a muchos de sus hijos. En la Iglesia de Plottier, cientos de personas que se han ido sumando, también a varias Iglesias en nuestro país, en países vecinos y numerosas iglesias de España y Portugal.
Más de 4000 personas ministradas por este ministerio, sanados por Jesucristo.
¡Gloria a Dios por su eterno poder!



